Queridos bloggers

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Walking tall

La vida enseña muchas cosas, y tienes que saber valorar lo que te enseña, cada día yo me despertaba con una sonrisa en la cara pero llegó un momento que solo me levantaba a base de hostias, solo me daba cuenta de cosas a base de hostias pero ni siquiera sabía de que debía aprender; ahora es diferente, parece que el año pasado me sirvió para aprender muchas cosas sobre como funciona la vida en este mundo, este año es totalmente distinto a todos los anteriores; el año pasado cuando caía y me levantaba ni siquiera sabía bien de lo que aprender, ahora ya no me la dan ni con queso, me las sé todas. Para afrontar la vida hay que tener coraje, un poco de orgullo y dignidad. Sin esas tres cualidades esenciales no vas a ninguna parte en mi forma de ver. Antes echaba en parte la culpa de lo que pasaba a terceras personas, ahora me doy cuenta de que sólo es culpa tuya y que o despiertas o no tienes nada que hacer. Hay que tener orgullo propio para decirle a la vida que no se topa con cualquiera, que tenga cuidado porque como me proponga algo, lo consigo, y lo consigo cueste lo que cueste. Hay que tener dignidad, sí, esa dignidad y esa elegancia que caracteriza a las personas que solo saben como usarla, reírse de uno mismo y tampoco tomarse tan a pecho las cosas malas, porque así solo lograrás empeorar las cosas. Si las cosas salen mal, hay que mirar para adelanta y echarle a la vida encima esas tres cualidades, no volver a lo malo, pensar que con tu orgullo, dignidad y tu coraje lograrás aunque a base de esfuerzo lo que tienes en mente. La vida es dura pero tú lo eres más. Ponte esos tacones y pisa, pisa muy fuerte.