Queridos bloggers

martes, 26 de abril de 2011

¿Sabéis cual es el cuento de la princesa y el guisante? Esa historia en la que los reyes buscan a su hijo una princesa tan delicada que le moleste un guisante debajo de un montón de colchones.

Es un cuento horrible, ni de pequeña me gustaba, es machista hasta decir basta. Enseña a las niñas que para conseguir a su príncipe azul deben ser una princesitas delicadas y que hacen lo que se les diga.

¡No! Las mujeres debemos ser fuertes, seguras de nosotras mismas, independientes y confiadas. Basta de tantos cuentos machistas que nos enseñan todo lo contrario.
Como en este cuento:

Érase una vez, en un reino muy muy lejano, vivía un príncipe tan tan furte, que nadie podía vencerlo. De todos los lugares del mundo venían guerreros y caballeros para luchar con el príncipe, pero ninguno conseguía vencerlo.

Un día, llego al reino un caballero que quería batirse en duelo con el príncipe. Lucharon, y para sorpresa de todos los presentes, ganó el caballero, ¡el príncipe había sido vencido! Entonces, el caballero se quitó el casco y todos pudieron ver que en realidad no era un caballero, sino una caballera. ¡Una mujer había vencido al príncipe invencible!

El príncipe, en vez de enfadarse y sentirse humillado, se enamoró perdidamente de aquella mujer que no era una princesa, ni delicada, ni dócil, ni la más guapa. Todo lo contrario, ella era fuerte, segura y parecía brillar con luz propia.

Pero la mujer que no era una princesa no quería al príncipe, sino a su escudero. Aquel que siempre había estado a su lado, el que le dejaba su chaqueta cuando ella tenía frío, el que sufría en cada combate, el que no le decía cosas crueles, el que la entendía. ¿Cómo no iba a enamorse de él? No cesitaba a ningún príncipe, tenía algo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.