Sabes que te mueres por cada centímetro de su cuerpo, otra cosa es que lo quieras admitir. Es una cuestión de gustos, no intentes disimular, porque estas loca por sus huesos. Pero no te obsesiones con él, su cuerpo, sus manos, sus labios... porque me pertenecen a mi. La envidia sana no existe, son los padres de éstas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.