Natural como la vida misma. Dulce, con pequeños momentos ácidos, muy de vez en cuando. Negativa, realista con ratitos para recrearme en mi imaginación. Creativa, futuro proyecto de fisioterapeuta, precavida, (i)responsable. Soy de esas que pretenden ser perfectas pero que se cansan a los diez minutos. Detesto tener que repetir las cosas más de una vez, me gusta que me digan algo de lo madura que soy, aunque nunca llego a creérmelo. Mas dura por fuera que por dentro. No fumadura, y consciente de la gran elección que hice al serlo. Decidí crear este blog para escrbirle al mundo lo que muchas veces no me atrevo a gritarle o a decirle a las personas. Soy tozuda, demasiado perseverante y con unos momentos de testarudez. A contrasentido, no es un blog, es mi espacio, dónde digo lo que quiero. Estoy despuesta a recibir mil críticas y a aceptarlas, eso es otra historia.
Bienvenidos al paraíso de la inconformidad, de la mala leche y de los quebraderos de cabeza. Teneís pase VIP, podéis recorrer de arriba a bajo mi vida, entre comas y puntos y aparte. Si al final esto te acaba gustando, es por que no somos tan diferentes, digo las cosas tal y como me salen de dentro, no le suelo dar vueltas a como expresarme porque me sale solo. No pretendo ser mejor persona, ni que los demás me vean como tal, quiero seguir siendo quien soy, y que muchas como yo se atrevan a enfrentarse a quello que las retiene. Puede que sea una contradicción en mi misma, de hecho, me encanta no estar nunca conforme conmigo misma. Es algo que me hace tremendamente yo. Algunos me odia, otros me adoran, pero los que lo hacen lo hacen lo mejor que saben. Digamos que este espacio está hecho para descargar mi rabia, mi furia, mis ganas de compratir las cosas que pasan, mi amor y mi adrenalina. Para ahogar las penas, para reírme de la vida y contarle un chiste al destino. No me considero la mejor, me considero la menos mala. Y con eso, es suficiente. Quédate si quieres, y si no, también te puedes quedar. Pero aquí nadie pasa desapercibido. Tenéis suerte de que no me veáis hablar ni argumentar cosas porque si no caeríais rendido a mis pies. En una palabra: A contrasentido.

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